La futura arquitectura de 1.000 voltios buscará llevar la batería del 10 % al 80 % en menos de seis minutos y aprovechar cargadores de hasta 1.500 kW
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
El grupo automotor chino Geely desarrolla una arquitectura eléctrica de 1.000 voltios destinada a reducir drásticamente el tiempo necesario para recargar sus futuros vehículos. El objetivo anunciado es completar el paso del 10 % al 80 % de la batería en menos de seis minutos, una duración cercana a la de una parada convencional para repostar combustible.
La tecnología podría beneficiar a distintas marcas vinculadas al conglomerado, propietario de Volvo Cars, Polestar, Lynk & Co y Zeekr, entre otras compañías. Sin embargo, Geely todavía no ha comunicado qué modelos utilizarán primero la nueva plataforma ni cuándo comenzará su implantación comercial.
Una arquitectura de 1.000 voltios para acelerar la recarga
El aumento del voltaje permite transferir grandes cantidades de energía con una intensidad relativamente menor, lo que ayuda a limitar pérdidas eléctricas y calentamiento. Para aprovechar esa ventaja no basta con modificar la batería: motores, inversores, cableado, controladores de potencia, conectores y sistemas de refrigeración también deben funcionar de manera coordinada.
Geely ya emplea arquitecturas de 800 voltios en parte de su oferta. El salto a los 1.000 voltios pretende ampliar la capacidad de carga y preparar los vehículos para una generación de estaciones mucho más potentes que las instalaciones rápidas utilizadas actualmente en numerosos mercados.
La evolución se produce mientras la industria de los vehículos eléctricos gana peso en el comercio mundial y los fabricantes asiáticos intensifican la competencia en baterías, plataformas y redes de recarga.
El Lynk & Co 10 anticipa el rendimiento buscado
Una prueba realizada con la berlina Lynk & Co 10 ofrece una referencia del desempeño alcanzado por la tecnología disponible dentro del grupo. El automóvil completó la recarga del 10 % al 80 % en 5 minutos y 32 segundos, mientras que llegar al 97 % requirió 8 minutos y 42 segundos.
Durante el ensayo, el vehículo registró un pico de aproximadamente 1.100 kW en una estación V4 de Zeekr. La batería utilizada tenía una capacidad de 95 kWh y un voltaje nominal de 772,8 voltios, correspondiente a una arquitectura comercialmente identificada como de 800 voltios.
Estos resultados no significan que todos los vehículos eléctricos puedan reproducir el mismo tiempo. La velocidad efectiva depende de la química y temperatura de la batería, su estado de carga, la curva de potencia admitida por el automóvil y la capacidad disponible en la estación.
Geely despliega cargadores capaces de entregar 1.500 kW
La estrategia incluye la infraestructura necesaria para abastecer a los futuros modelos. En marzo de 2026, Geely anunció la instalación de más de 2.100 cargadores individuales de Zeekr con capacidad para alcanzar picos de hasta 1.500 kW.
La nueva plataforma de 1.000 voltios está siendo concebida para aprovechar esa potencia con mayor continuidad. Alcanzar el máximo anunciado exigirá mantener bajo control la temperatura de las celdas, los conectores y el cableado durante toda la sesión, además de disponer de una conexión eléctrica capaz de sostener una demanda extraordinariamente elevada.
La importancia de planificar vehículo, suministro y estación como un solo sistema también se observa en otras modalidades. La experiencia de los autobuses eléctricos y su infraestructura de carga en México muestra que la electrificación depende tanto de los vehículos como de la disponibilidad energética, el almacenamiento y la operación de los puntos de recarga.
La potencia máxima no equivale al promedio de carga
Los 1.500 kW representan una capacidad máxima de la red anunciada por Geely, no necesariamente la potencia constante que recibirán todas las baterías durante una sesión. La energía admitida suele variar conforme aumenta el porcentaje de carga, por lo que el rendimiento completo debe evaluarse mediante la curva sostenida y no únicamente por el pico alcanzado.
También será necesario determinar cómo influye una recarga tan intensa en la degradación de las celdas. Los fabricantes utilizan gestión térmica, software y márgenes de protección para conservar la batería, pero la durabilidad dependerá de la química empleada, la frecuencia de las sesiones ultrarrápidas y las condiciones de utilización.
El tratamiento posterior de estos acumuladores constituye otro desafío para el transporte. El crecimiento de la electromovilidad obliga a preparar sistemas de reparación, segunda vida y reciclaje de baterías de vehículos eléctricos que acompañen la expansión del parque automotor.
La red eléctrica será decisiva para extender la tecnología
Un cargador de 1.500 kW puede demandar en pocos minutos una potencia comparable a la utilizada simultáneamente por numerosas viviendas. Su instalación requiere conexiones de alta capacidad, transformadores, sistemas de refrigeración y, en algunos casos, almacenamiento estacionario que reduzca los picos extraídos directamente de la red.
Por esta razón, la aplicación inicial de la tecnología probablemente estará vinculada a corredores y estaciones específicamente preparados para cargas extremas. La disponibilidad de estos puntos fuera de China, su interoperabilidad y el costo de la infraestructura determinarán cuánto podrá reproducirse la experiencia en otros mercados.
Geely ha confirmado que trabaja en la arquitectura de 1.000 voltios, pero aún no ha anunciado una fecha definitiva de lanzamiento. Hasta que existan modelos comerciales y pruebas independientes bajo distintas condiciones, los tiempos comunicados deben entenderse como objetivos técnicos y resultados obtenidos en configuraciones concretas.
Fuente referencial:
Híbridos y Eléctricos


