Transporte Terrestre

México lleva autobuses eléctricos a las ciudades medianas

septiembre 4, 2026 · Redaccion MdT

Chetumal estrena el sistema Mobi con unidades Taruk, mientras la infraestructura de carga, el financiamiento y la planificación frenan la expansión nacional


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

Chetumal, capital del estado mexicano de Quintana Roo, inició una nueva etapa en su movilidad urbana con la puesta en servicio de autobuses eléctricos del Sistema Integrado de Transporte del Estado de Quintana Roo, conocido como Mobi. La experiencia busca demostrar que la electrificación del transporte público también puede avanzar en ciudades medianas, aunque enfrenta obstáculos económicos, técnicos e institucionales.

La primera ruta entró formalmente en operación el 31 de agosto de 2026, después de varios meses de recorridos de prueba. Por ahora circulan cinco autobuses eléctricos Taruk dentro de una red que contempla diez rutas y una flota considerablemente mayor cuando concluya el proceso de incorporación de unidades.

Para pasajeros como Marta Chávez, de 36 años y madre de dos niños, el nuevo servicio ofrece una alternativa más cómoda para desplazarse desde la zona norte de Chetumal hasta el centro. La usuaria destacó a IPS la amplitud de los vehículos, el aire acondicionado y las ventajas frente a las furgonetas operadas por particulares, cuyos recorridos pueden resultar más lentos y costosos.

Autobuses Taruk con capacidad para 60 pasajeros

Los autobuses utilizados en Chetumal corresponden al modelo Taruk, desarrollado mediante una alianza en la que participan instituciones públicas y empresas mexicanas. Dina se encarga del chasis, mientras MegaFlux aporta el sistema de baterías eléctricas.

Cada unidad puede transportar hasta 60 pasajeros y dispone de una autonomía estimada de 340 kilómetros por carga. La tarifa se sitúa alrededor de un dólar, mientras los estudiantes y adultos mayores pueden solicitar una reducción de 50 %.

La incorporación de estos vehículos resulta especialmente significativa para Chetumal, una ciudad de aproximadamente 180.000 habitantes que carecía de un sistema formal de transporte público. Gran parte de los desplazamientos dependía de servicios concesionados y unidades particulares que operaban con cobro en efectivo.

El proyecto forma parte de una tendencia regional que busca combinar transporte colectivo y tecnologías de bajas emisiones. Otras soluciones, como los sistemas de movilidad urbana desarrollados en Centroamérica, también intentan ofrecer alternativas al tráfico, los largos tiempos de traslado y la contaminación en zonas densamente pobladas.

Una red de diez rutas para transformar la movilidad local

Un diagnóstico realizado en 2025 calculó que los usuarios de Chetumal gastaban diariamente más de cuatro dólares para llegar a sus destinos. El estudio identificó unos 34.370 viajes cotidianos en transporte público y estableció un escenario mínimo de demanda de 19.600 pasajeros por día.

Ese análisis sirvió como base para estructurar Mobi y avanzar en la adquisición de 66 autobuses Taruk. La incorporación de las unidades constituye una de las primeras compras municipales importantes de este modelo y representa un respaldo a la fabricación mexicana de vehículos eléctricos.

La transformación institucional comenzó antes de la llegada de los autobuses. En 2023, Quintana Roo reformó su Constitución para reconocer el derecho a la movilidad, mientras una modificación de la legislación estatal en 2025 delimitó responsabilidades dentro del sistema de transporte.

Rafael Hernández, director general del Instituto de Movilidad de Quintana Roo, señaló durante un foro sobre el proyecto que Chetumal afrontaba condiciones particularmente difíciles: demanda poco definida, ausencia de transporte público formal y atribuciones municipales insuficientemente delimitadas. A su juicio, la puesta en marcha demuestra que el modelo puede trasladarse a otros territorios.

Recarga solar y financiamiento público

El despliegue de la flota requiere una infraestructura energética que excede la simple compra de autobuses. El Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos aportó más de ocho millones de dólares para construir instalaciones de recarga, un parque fotovoltaico de dos megavatios y un sistema de almacenamiento con baterías.

La infraestructura energética deberá suministrar al menos 75 % de la electricidad necesaria para recargar los vehículos. Las instalaciones estarán ubicadas en el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar de Chetumal, integrado en una red de parques industriales impulsada por el Gobierno federal.

Los concesionarios también pueden acceder a financiamiento de Nacional Financiera y del banco alemán KfW mediante el Fondo de Renovación Vehicular, vinculado al Programa de Transporte Sostenible. El costo informado de cada autobús Taruk ronda los 375.000 dólares, una cifra que evidencia la necesidad de créditos y aportes públicos para renovar las flotas.

La disponibilidad de electricidad, estaciones de carga y almacenamiento será decisiva para mantener la operación. El crecimiento del transporte eléctrico también plantea desafíos posteriores relacionados con el mantenimiento y el tratamiento de los acumuladores, como muestra el reto europeo de gestionar y reciclar baterías de vehículos eléctricos.

La electromovilidad avanza de forma desigual en México

Más de 21 millones de personas utilizan diariamente alguna modalidad de transporte público en México, entre trenes, autobuses, corredores BRT, trolebuses, teleféricos y vagonetas. Además, más de la mitad de los desplazamientos cotidianos se efectúan a pie o mediante servicios colectivos.

Pese a esa demanda, la electrificación se concentra principalmente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. De acuerdo con los datos recogidos por IPS, solamente diez ciudades mexicanas disponen de unidades eléctricas para el transporte público, una cobertura todavía inferior a la alcanzada por Brasil, Chile o Colombia.

Naomi Varinois, coordinadora de Finanzas y Política Pública del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, advirtió que el ecosistema mexicano de electromovilidad permanece fragmentado y carece de una planificación integral. La coordinación institucional alcanzada en Quintana Roo permitió concretar el proyecto, pero no elimina las dificultades que afectan al resto del país.

La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial de 2022, la Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial 2023-2042 y la Política Nacional de Transporte Público Colectivo Urbano conceden todavía una atención limitada a la electrificación. A esto se suma que la Estrategia Nacional de Electromovilidad continúa en elaboración.

Costos e infraestructura limitan la expansión

La experiencia de otras ciudades revela que disponer del vehículo no basta para garantizar un sistema viable. Toluca abandonó en 2025 su intención de incorporar autobuses Taruk debido al costo y a la falta de infraestructura de recarga.

Mérida introdujo a finales de 2023 el Ie-tram, un sistema eléctrico tipo BRT integrado en la red Va-y-Ven. Sin embargo, los cambios políticos y la paralización de parte del proceso de sustitución de unidades han condicionado su expansión. Zacatecas y Mexicali también incorporaron autobuses eléctricos durante 2026, aunque esta última ciudad aún espera nuevas unidades Taruk para completar su flota.

El desarrollo industrial asociado a estos proyectos puede ampliar la participación mexicana en un mercado donde la tecnología y los vehículos eléctricos ganan peso en el comercio mundial. No obstante, la capacidad de fabricación debe acompañarse de planificación urbana, talleres especializados, suministro eléctrico confiable y esquemas financieros sostenibles.

El caso de Chetumal será una prueba sobre la capacidad de una ciudad mediana para mantener frecuencias adecuadas, tarifas accesibles y continuidad operativa. También permitirá evaluar si el sistema consigue reducir los costos y tiempos de viaje de las comunidades periféricas, donde suelen concentrarse las mayores carencias de transporte.

Fuente referencial:
IPS Agencia de Noticias

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