Transporte por cable

Teleféricos urbanos abren una nueva vía para la salud en Centroamérica

agosto 25, 2026 · Redaccion MdT

Proyectos de transporte por cable en El Salvador, Panamá, Guatemala y República Dominicana buscan reducir congestión, ruido y exposición a contaminantes en grandes ciudades


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

El Salvador, Panamá, Guatemala y República Dominicana están impulsando proyectos de teleféricos y aerocables como respuesta a la congestión que afecta a sus principales áreas urbanas. Aunque las iniciativas nacen como soluciones de transporte, también podrían producir beneficios para la salud pública si consiguen reducir viajes en automóvil, tiempos de desplazamiento y exposición prolongada al ruido y la contaminación.

Los sistemas por cable permiten atravesar zonas densamente pobladas, pendientes pronunciadas y corredores donde ampliar la red vial resulta difícil o costoso. Su contribución sanitaria, sin embargo, dependerá de factores como la cobertura, la accesibilidad económica, la conexión con otros medios de transporte y la cantidad de vehículos que realmente sustituyan.

El Salvador amplía su infraestructura de transporte por cable

El proyecto más avanzado de El Salvador se construye en el Área Metropolitana de San Salvador. La primera línea del Aerocable tendrá aproximadamente 3,5 kilómetros, 23 torres y cuatro estaciones ubicadas en Zacamil, la Universidad de El Salvador, el Centro de Gobierno y la calle Rubén Darío.

La inversión informada ronda los 120 millones de dólares. Las autoridades salvadoreñas prevén que el sistema entre en funcionamiento en 2027 y han anunciado la planificación de líneas adicionales en sectores como Soyapango, El Boquerón, Planes de Renderos, Puerta del Diablo y Panchimalco.

La infraestructura pretende ofrecer una alternativa al tráfico terrestre en una capital donde los desplazamientos diarios están condicionados por la saturación vial. El beneficio dependerá de que las estaciones se integren con autobuses, rutas peatonales y otros componentes del transporte público metropolitano. El país también desarrolla otras iniciativas de conectividad, entre ellas el proyecto salvadoreño del Tren del Pacífico.

Panamá, Guatemala y República Dominicana exploran el modelo

Las iniciativas regionales muestran que el transporte por cable dejó de considerarse únicamente una atracción turística. Panamá y Guatemala estudian o desarrollan proyectos destinados a conectar sectores urbanos con dificultades de acceso, mientras República Dominicana ya dispone de experiencia operativa con el Teleférico de Santo Domingo.

Estos sistemas pueden requerir menos espacio en superficie que una carretera o una línea ferroviaria convencional. Las cabinas circulan de manera continua sobre corredores elevados, una característica que permite mantener frecuencias regulares sin quedar atrapadas directamente en los atascos.

La experiencia latinoamericana indica que el ahorro de tiempo puede ser considerable cuando el teleférico sustituye recorridos terrestres lentos. Sin embargo, cada proyecto necesita evaluaciones específicas sobre demanda, seguridad, mantenimiento, accesibilidad universal y capacidad para atender las horas de mayor afluencia.

La apuesta regional por nuevas infraestructuras también incluye sistemas de transporte masivo de mayor capacidad. En Panamá, la construcción de la Línea 3 del Metro y su túnel bajo el Canal muestra cómo las grandes ciudades centroamericanas buscan ampliar sus redes para reducir cuellos de botella metropolitanos.

Menos tráfico puede reducir contaminantes y ruido urbano

La congestión mantiene motores encendidos durante periodos prolongados y concentra emisiones en corredores densamente habitados. Si los nuevos sistemas logran transferir una parte relevante de los desplazamientos desde vehículos particulares y unidades contaminantes hacia el transporte colectivo eléctrico, podrían contribuir a mejorar la calidad del aire.

Las partículas finas y otros contaminantes asociados al tráfico afectan especialmente a niños, personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. El riesgo también suele distribuirse de manera desigual, porque las comunidades con menos recursos habitan con mayor frecuencia cerca de vías congestionadas y cuentan con menos opciones de movilidad.

La relación entre transporte y salud cardiovascular se extiende más allá de las emisiones. Especialistas han advertido que la contaminación, el ruido y otros estresores ambientales deben incorporarse a las políticas de prevención del mismo modo que los factores de riesgo individuales.

El ruido constante del tránsito puede interferir con el descanso, mantener activa la respuesta fisiológica al estrés y afectar la presión arterial. La exposición continuada no constituye únicamente una molestia acústica, sino un factor ambiental con posibles repercusiones sobre el corazón, el sueño y el bienestar mental.

El tiempo de viaje también influye en el bienestar

Los desplazamientos imprevisibles y excesivamente largos pueden restar tiempo al descanso, la convivencia familiar y la actividad física. También elevan la carga cotidiana de estrés, especialmente entre trabajadores que deben combinar varios medios de transporte o afrontar trayectos congestionados todos los días.

Un teleférico con horarios regulares puede mejorar la previsibilidad del viaje, pero la infraestructura por sí sola no garantiza ese resultado. Las estaciones necesitan conexiones seguras, frecuencias adecuadas y tarifas compatibles con los ingresos de la población para que el sistema beneficie a quienes soportan las mayores dificultades de movilidad.

La accesibilidad debe contemplar a personas mayores, usuarios de sillas de ruedas, mujeres embarazadas, familias con niños y pasajeros con limitaciones físicas. Cabinas y estaciones sin barreras pueden facilitar desplazamientos hacia centros educativos, empleos y servicios esenciales.

La regularidad y la separación respecto del tráfico convencional también forman parte de otros modelos emergentes. Un ejemplo es el sistema piloto de transporte autónomo con carriles propios en Atlanta, concebido para evaluar una operación colectiva más previsible y eficiente.

La integración peatonal determinará el beneficio urbano

Los proyectos pueden favorecer la actividad física cuando las estaciones están conectadas con aceras continuas, cruces seguros, espacios públicos y recorridos peatonales protegidos. Caminar hasta el transporte colectivo incorpora movimiento a la rutina diaria, siempre que el entorno no exponga al usuario a atropellos, violencia o temperaturas extremas.

La movilidad cotidiana ayuda a reducir el sedentarismo, pero no reemplaza completamente otras formas de ejercicio. Caminar aporta beneficios cardiovasculares, mientras el trabajo de fuerza cumple una función complementaria para preservar estabilidad y capacidad funcional.

La combinación de transporte colectivo, recorridos peatonales y ciclismo ya aparece en proyectos internacionales como el puente sin automóviles desarrollado en Helsinki, una infraestructura diseñada para integrar tranvías, bicicletas y peatones dentro de un mismo corredor urbano.

Las autoridades deberán medir el desempeño de los aerocables con indicadores que vayan más allá del número de pasajeros. Entre ellos pueden incluirse el ahorro real de tiempo, los cambios en el uso del automóvil, la calidad del aire, el ruido, la siniestralidad en los accesos y la facilidad de traslado para personas con discapacidad.

Una política regional de movilidad integrada

El avance de los teleféricos en la región ofrece la oportunidad de vincular planificación urbana, transporte, accesibilidad y calidad de vida. Para conseguirlo, los proyectos necesitan funcionar como partes de redes integradas y no como infraestructuras aisladas con alcance limitado.

La reducción de la congestión dependerá de cuántas personas encuentren en estos sistemas una alternativa segura, rápida y asequible. Cuando esa sustitución ocurre, los beneficios potenciales alcanzan no solo al pasajero, sino también a las comunidades expuestas diariamente al tráfico, las emisiones y el ruido.

Fuente referencial:
Infobae

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