Ineco participa en la primera red de alta velocidad de Canadá


La ingeniería pública española se incorporará al equipo asesor de un corredor ferroviario electrificado de casi 1.000 kilómetros entre Toronto y Quebec, diseñado para alcanzar velocidades de hasta 300 kilómetros por hora.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Canadá avanza en el desarrollo de la primera red ferroviaria de alta velocidad de su historia con la participación de la empresa pública española de ingeniería Ineco. La compañía formará parte del equipo internacional encargado de aportar asesoramiento técnico al proyecto Alto, concebido para conectar Toronto y la ciudad de Quebec mediante un corredor de casi 1.000 kilómetros.

Ineco trabajará dentro del equipo liderado por la consultora danesa Ramboll, seleccionado por Transport Canada para proporcionar conocimientos especializados durante el desarrollo de la infraestructura.

La futura red utilizará vías electrificadas destinadas principalmente al transporte de pasajeros y permitirá que los trenes alcancen velocidades de hasta 300 kilómetros por hora. El proyecto busca reducir aproximadamente a la mitad los tiempos actuales de viaje entre las principales ciudades del corredor.

La participación española amplía la presencia internacional de Ineco en proyectos de alta velocidad ferroviaria y refuerza la transferencia de experiencia acumulada por España en planificación, operación, señalización y diseño de redes ferroviarias.

Un corredor de casi 1.000 kilómetros

El proyecto Alto conectará Toronto con la ciudad de Quebec atravesando las provincias de Ontario y Quebec, la zona urbana más poblada y económicamente activa de Canadá.

El trazado en estudio contempla conexiones con Toronto, Peterborough, Ottawa, Montreal, Laval, Trois-Rivières y Quebec. Kingston también está siendo evaluada como posible parada después de la primera ronda de consultas públicas desarrollada durante 2026.

La infraestructura será construida principalmente sobre vías exclusivas para pasajeros, una característica que permitirá separar los servicios de alta velocidad de buena parte del tráfico ferroviario de mercancías.

Esta separación resulta importante en Canadá, donde numerosos trenes de pasajeros circulan actualmente sobre líneas utilizadas y controladas por operadores de carga. La convivencia entre ambos servicios limita frecuencias, velocidades y puntualidad.

La construcción de un corredor dedicado permitirá ofrecer salidas más frecuentes y reducir las interferencias operativas. Durante las horas de mayor demanda, algunas rutas podrían disponer de trenes cada 30 minutos.

Trenes de hasta 300 kilómetros por hora

La velocidad máxima prevista alcanza los 300 kilómetros por hora, frente a los servicios ferroviarios convencionales que operan actualmente en el corredor.

El Gobierno canadiense estima que la nueva red podrá reducir a la mitad los tiempos de viaje. La conexión completa entre Toronto y Quebec, que actualmente puede requerir alrededor de nueve horas, se realizaría en un tiempo considerablemente menor una vez que toda la infraestructura entre en funcionamiento.

La alta velocidad busca competir con el automóvil y la aviación en los desplazamientos entre las grandes ciudades del este canadiense. En distancias medias, el tren puede ofrecer tiempos competitivos al conectar directamente los centros urbanos y reducir los procesos asociados con los aeropuertos.

La evolución de estos sistemas forma parte de una carrera internacional por mejorar la movilidad terrestre. Otros países desarrollan trenes convencionales de alta velocidad, tecnologías de levitación magnética y corredores subterráneos, como el Chuo Shinkansen de Japón.

Ottawa y Montreal formarían el primer segmento

El Gobierno de Canadá seleccionó el corredor entre Ottawa y Montreal como el primer segmento que avanzará hacia la construcción. La elección busca generar beneficios tempranos entre dos de los principales centros urbanos y administrativos del país.

El inicio de las obras está previsto para 2029, aunque antes deberán completarse los estudios de ingeniería, la definición del trazado, las evaluaciones ambientales, las consultas con comunidades indígenas y los procesos de adquisición de terrenos.

La asignación inicial de 3.900 millones de dólares canadienses cubre los primeros seis años de la fase de desarrollo conjunto. Ese trabajo incluye planificación, diseño técnico, consultas, permisos, estudios ambientales y preparación de la infraestructura.

El costo total todavía no ha sido fijado porque el trazado definitivo, las estaciones y numerosas especificaciones técnicas permanecen en desarrollo. Las primeras estimaciones oficiales sitúan la inversión completa en un rango de entre 60.000 y 90.000 millones de dólares canadienses, calculados a valores de 2024.

Alto y Cadence dirigen el desarrollo

Alto es la corporación pública responsable de desarrollar e implementar la red. La entidad trabaja junto con Transport Canada, VIA Rail y el consorcio privado Cadence.

Cadence está integrado por empresas canadienses y francesas con experiencia en financiación, ingeniería, operación ferroviaria y transporte de pasajeros. Entre sus integrantes se encuentran CDPQ Infra, AtkinsRéalis, Systra Canada, Keolis Canada, Air Canada y SNCF Voyageurs.

La fase de desarrollo conjunto comenzó en marzo de 2025. Durante este periodo, Alto y Cadence deberán definir las características técnicas, financieras y operativas necesarias para convertir la propuesta inicial en un proyecto ejecutable.

Ineco y Ramboll actuarán como asesores técnicos de Transport Canada. Su trabajo permitirá al Gobierno evaluar las decisiones adoptadas durante el diseño y comprobar que la red cumpla los objetivos de seguridad, capacidad, eficiencia y sostenibilidad.

La experiencia ferroviaria española llega a Canadá

Ineco es una empresa pública española especializada en ingeniería y consultoría de transporte. Su experiencia abarca planificación ferroviaria, estaciones, electrificación, señalización, telecomunicaciones, material rodante, seguridad y gestión de grandes proyectos.

La compañía participó en la expansión de la red española de alta velocidad y ha trasladado ese conocimiento a iniciativas internacionales.

Entre sus proyectos recientes se encuentra el asesoramiento para la primera línea de alta velocidad de Vietnam. La empresa también trabaja con la compañía estatal CPK en el desarrollo de la denominada “Y” polaca, que constituirá el núcleo de la futura red de alta velocidad de Polonia.

Ineco participó además en el proyecto ferroviario entre La Meca y Medina, en Arabia Saudí. Estas experiencias permiten aportar conocimientos obtenidos en corredores con condiciones climáticas, geográficas y operativas diferentes.

El proyecto canadiense requerirá soluciones adaptadas a inviernos intensos, nieve, hielo y fuertes variaciones térmicas. La infraestructura, el material rodante y los sistemas eléctricos deberán mantener su funcionamiento bajo condiciones meteorológicas exigentes.

Canadá busca superar su rezago ferroviario

Canadá es el único país del G7 que todavía no dispone de una red ferroviaria de alta velocidad. Su transporte interurbano depende en gran medida del automóvil y de los vuelos nacionales.

El corredor Toronto–Quebec concentra cerca de la mitad de la población canadiense y reúne grandes centros económicos, administrativos, universitarios y turísticos.

La falta de vías exclusivas ha limitado históricamente el desarrollo de servicios ferroviarios rápidos y frecuentes. Alto pretende cambiar esa estructura con una red electrificada diseñada desde el inicio para el transporte de pasajeros.

La iniciativa se suma a otras grandes inversiones que están transformando la conectividad canadiense, entre ellas el Puente Internacional Gordie Howe, destinado a reforzar el transporte y el comercio entre Canadá y Estados Unidos.

Hasta 43 millones de pasajeros al año

Las estimaciones oficiales indican que la red podría transportar hasta 43 millones de pasajeros anuales cuando alcance su pleno desarrollo.

El proyecto busca captar viajeros que actualmente utilizan automóviles, autobuses y aviones. El traslado de una parte de esos desplazamientos hacia trenes eléctricos podría reducir la congestión vial y la demanda de vuelos de corta distancia.

El Gobierno canadiense calcula que la infraestructura podría retirar de las carreteras un volumen de tráfico equivalente a unos 100.000 automóviles por año.

También se proyecta la creación de aproximadamente 51.000 empleos durante una década, además de nuevas oportunidades para proveedores de acero, hormigón, balasto, cobre y servicios de ingeniería.

La obra necesitaría alrededor de 300.000 toneladas de acero. Las autoridades buscan que una parte significativa de los materiales y servicios proceda de empresas canadienses.

Impacto económico y desarrollo urbano

La red no se plantea únicamente como una infraestructura de transporte. Canadá espera que la conexión rápida entre sus principales centros urbanos aumente la movilidad laboral, facilite los viajes empresariales y fortalezca el turismo.

Las previsiones gubernamentales atribuyen al proyecto la capacidad de elevar de forma permanente el producto interno bruto y generar beneficios económicos anuales mediante mejoras de productividad y conectividad.

Alto también vincula la infraestructura con el desarrollo de nuevas viviendas. Las estaciones podrían convertirse en polos urbanos capaces de atraer inversión y favorecer la construcción de hasta 63.000 unidades residenciales en el corredor.

La integración de transporte y planificación territorial será decisiva para evitar que las estaciones queden aisladas de los centros urbanos o dependan exclusivamente del automóvil.

Una alternativa con menores emisiones

La electrificación permitirá que los trenes operen sin combustión directa de diésel durante sus recorridos. El impacto climático dependerá de la fuente utilizada para generar la electricidad y de las emisiones asociadas con la construcción.

Canadá estima que la red podría evitar decenas de millones de toneladas de dióxido de carbono durante su vida útil, especialmente si consigue sustituir viajes por carretera y vuelos nacionales.

La alta velocidad ferroviaria puede resultar competitiva frente a la aviación en corredores de varios cientos de kilómetros. La ventaja ambiental aumenta cuando la red eléctrica dispone de una proporción elevada de fuentes con bajas emisiones.

El desarrollo canadiense se integra en una transformación más amplia del transporte ferroviario, que también incorpora automatización, digitalización y sistemas avanzados como la navegación cuántica aplicada a trenes.

El trazado definitivo todavía está en evaluación

Las ubicaciones exactas de las vías y estaciones no han sido aprobadas definitivamente. Alto realizó durante 2026 consultas presenciales y virtuales con residentes, autoridades locales, empresas, especialistas y organizaciones indígenas.

Más de 10.000 personas participaron en encuentros organizados a lo largo del corredor y la plataforma digital recibió decenas de miles de comentarios.

La información recogida será incorporada al análisis técnico y ambiental utilizado para recomendar el trazado preferente. Entre los factores evaluados figuran los tiempos de viaje, la demanda, el costo, el impacto sobre comunidades y ecosistemas, y la conexión con otros sistemas de transporte.

El proceso también incluye consultas con comunidades indígenas de Ontario y Quebec. La adquisición de terrenos y el comienzo de las obras dependerán de la finalización de las evaluaciones y autorizaciones correspondientes.

Una infraestructura de varias décadas

La construcción se realizará por segmentos y requerirá varios años. La entrada en obras del tramo Ottawa–Montreal en 2029 marcaría el comienzo físico de una red cuya extensión completa dependerá de decisiones posteriores.

La incorporación de Ineco se produce durante la fase en la que deben definirse las bases técnicas y operativas del proyecto. Su participación no supone la adjudicación directa de las obras, sino la prestación de asesoramiento especializado dentro del equipo dirigido por Ramboll.

El resultado de esta etapa determinará el trazado, las estaciones, los sistemas ferroviarios y el modelo de ejecución de la primera red canadiense capaz de operar de forma regular a velocidades de hasta 300 kilómetros por hora.

Fuente(s) referenciales

AS: El país rival de EE. UU. en América elige España para el megaproyecto de transportes más ambicioso del continente