Los futuros servicios con aeronaves eVTOL necesitarán instalaciones específicas para operar con seguridad, recargar baterías y conectarse con las redes de transporte terrestre
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.
Las aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical, conocidas como eVTOL, concentran buena parte de las expectativas sobre la movilidad aérea urbana. Sin embargo, su incorporación a las ciudades no dependerá únicamente de la certificación de los vehículos: también exigirá una red de vertipuertos capaz de gestionar operaciones aéreas, pasajeros, energía, mantenimiento y conexiones terrestres bajo estrictas condiciones de seguridad.
Estas instalaciones están concebidas como puntos de llegada y salida para aeronaves VTOL, pero su función va más allá de ofrecer una superficie donde aterrizar. Un vertipuerto comercial deberá coordinar aproximaciones y despegues, proteger a las personas frente al flujo de aire generado por los propulsores, facilitar la recarga eléctrica y permitir que los viajeros continúen su recorrido mediante otros sistemas de transporte.
La infraestructura aparece así como una pieza decisiva para transformar los prototipos de aerotaxis en servicios regulares. Sin lugares adecuados para operar, incluso una aeronave certificada y técnicamente viable tendría dificultades para integrarse en zonas urbanas congestionadas.
Por qué un vertipuerto no es solo un helipuerto adaptado
Los helipuertos constituyen una referencia inicial porque ya disponen de áreas de aproximación, aterrizaje y seguridad. No obstante, las configuraciones eVTOL incorporan diferentes cantidades y distribuciones de rotores o propulsores, sistemas eléctricos de alta tensión y perfiles operativos que obligan a revisar el diseño de la infraestructura.
Un vertipuerto debe considerar las dimensiones y la masa de las aeronaves que recibirá, las trayectorias de vuelo, los obstáculos cercanos y los efectos del aire impulsado hacia abajo y hacia los laterales. También necesita zonas para estacionamiento, embarque, desembarque y circulación segura de pasajeros.
La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea publicó en marzo de 2022 unas especificaciones técnicas de carácter orientativo para el diseño de vertipuertos bajo reglas de vuelo visual. El documento aborda las características físicas de las instalaciones, las superficies libres de obstáculos, las ayudas visuales, la iluminación y los servicios de rescate y extinción de incendios.
En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación actualizó en diciembre de 2024 su guía EB 105A. El documento contempla tanto la construcción de nuevas instalaciones como la modificación de helipuertos y aeródromos existentes, e incorpora criterios específicos para zonas de estacionamiento y protección frente al flujo de aire de las aeronaves.
Recarga eléctrica, emergencias y capacidad de la red
La electrificación introduce necesidades que no forman parte del funcionamiento convencional de un helipuerto. Los operadores deberán decidir si las baterías se recargan durante cada escala, se sustituyen o se gestionan mediante una combinación de ambos procedimientos. Cada modelo influye en la duración de las escalas, la cantidad de aeronaves atendidas y la potencia eléctrica requerida.
Un vertipuerto con operaciones frecuentes podría necesitar conexiones de gran capacidad, equipos de refrigeración, almacenamiento energético y sistemas que distribuyan la demanda sin comprometer la red local. La experiencia acumulada por el transporte terrestre muestra que la electrificación también requiere planificar el ciclo completo de las baterías, incluido su mantenimiento y posterior tratamiento. El desafío ya es visible en el debate europeo sobre el reciclaje de baterías procedentes de vehículos eléctricos.
La gestión de emergencias deberá adaptarse a baterías de alta tensión y a los riesgos térmicos asociados. Esto supone formar al personal, establecer procedimientos de aislamiento y disponer de medios de intervención compatibles con los vehículos que utilizarán la instalación.
La ubicación determinará la utilidad de los aerotaxis
La principal ventaja atribuida a los eVTOL es su capacidad para reducir determinados tiempos de desplazamiento. Ese beneficio puede desaparecer si el pasajero necesita realizar largos recorridos por carretera para llegar al vertipuerto o si debe esperar demasiado durante los controles, el embarque o una recarga.
Por esta razón, la planificación deberá valorar ubicaciones próximas a estaciones ferroviarias, terminales de autobuses, aeropuertos y otros nodos de intercambio. El desarrollo de la Ciudad Aeropuerto Jorge Chávez como polo aéreo y logístico ilustra cómo una infraestructura aeronáutica puede integrarse con actividades comerciales y redes terrestres más amplias.
Los tejados de edificios, estacionamientos y terrenos periféricos también aparecen entre las ubicaciones posibles, aunque cada alternativa presenta limitaciones. Las instalaciones elevadas requieren comprobar la resistencia estructural, habilitar evacuaciones y controlar el acceso. Los emplazamientos periféricos ofrecen más espacio, pero necesitan conexiones terrestres rápidas para conservar la ventaja temporal del vuelo.
La experiencia de los teleféricos urbanos proyectados en Centroamérica recuerda que un nuevo modo de transporte aporta mayor valor cuando se conecta con las redes existentes y responde a necesidades concretas de movilidad, en lugar de funcionar como un sistema aislado.
Seguridad aérea, ruido y aceptación ciudadana
La incorporación de vuelos frecuentes sobre áreas pobladas exigirá coordinar rutas, altitudes, separación entre aeronaves, meteorología y gestión del tránsito aéreo. Durante las primeras etapas, es probable que las operaciones se desarrollen en corredores definidos y bajo condiciones controladas mientras autoridades y empresas reúnen información sobre el comportamiento real de los vehículos.
Los fabricantes sostienen que la propulsión eléctrica puede reducir el ruido frente a los helicópteros convencionales, pero eso no significa que las operaciones sean silenciosas. La percepción dependerá de la frecuencia de los vuelos, la altitud, la hora y la cercanía de las rutas respecto de viviendas, hospitales y centros educativos.
La autorización de un vertipuerto también tendrá que considerar normas urbanísticas, ambientales, aeronáuticas, eléctricas y de protección contra incendios. Las autoridades locales deberán evaluar el impacto de cada emplazamiento, mientras los organismos de aviación establecen las condiciones para operar con un nivel de seguridad compatible con el transporte de pasajeros.
De los prototipos a una red de transporte viable
El avance de los eVTOL no garantiza por sí mismo una red comercial de movilidad aérea. La viabilidad dependerá de que aeronaves, vertipuertos, regulación, suministro energético y conexiones terrestres evolucionen de forma coordinada. También será necesario demostrar que la demanda puede sostener los costos de construcción, mantenimiento y operación.
Los vertipuertos podrían comenzar en aeropuertos, corredores empresariales o enlaces específicos donde exista una necesidad clara de reducir tiempos de viaje. Proyectos como el aeropuerto internacional planteado en Turbo como nodo multimodal muestran la importancia de relacionar la infraestructura aérea con los flujos terrestres, marítimos y logísticos del territorio.
Las guías de EASA y la FAA constituyen referencias iniciales, pero ambas parten de una tecnología que continúa evolucionando. Los diseños deberán actualizarse a medida que existan más datos sobre rendimiento, ruido, recarga, flujo de aire, mantenimiento y volumen de operaciones. La transición de los helipuertos a los vertipuertos será, por tanto, un proceso de ingeniería, regulación y planificación urbana antes que una simple sustitución de aeronaves.
Fuentes referenciales:
The Conversation
Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea
Administración Federal de Aviación de Estados Unidos


