Riyadh Air despega entre la expectativa y el misterio: la aerolínea saudita inicia vuelos sin pasajeros a bordo


Una puesta en marcha simbólica que refleja la ambición de Arabia Saudita por crear un gigante aéreo global


Redacción Mundo del Transporte

La recién creada Riyadh Air, una de las grandes apuestas estratégicas del gobierno saudita para posicionar al país como centro neurálgico del transporte aéreo mundial, ha comenzado oficialmente sus operaciones. Sin embargo, lo ha hecho de un modo inusual: sus primeros vuelos, que despegan diariamente entre Riad y Londres desde el 26 de octubre, no transportan pasajeros.

Este inicio silencioso, aunque llamativo, forma parte de una fase de pruebas y entrenamiento mientras la compañía termina de consolidar su flota y capacitar a su personal. Lo que parece un “vuelo vacío” es en realidad la antesala de un proyecto multimillonario que busca situar a Riyadh Air en la primera línea de la aviación internacional en menos de una década.

Una aerolínea que aún no tiene aviones propios

Paradójicamente, la aerolínea saudita todavía no cuenta con aviones propios registrados en su flota. Los vuelos actuales se realizan con aeronaves prestadas de otras compañías sauditas, utilizadas exclusivamente para entrenar a pilotos, tripulaciones y personal de tierra.

Este jueves se confirmó que Riyadh Air firmó un contrato con AviLease —empresa de arrendamiento también de Arabia Saudita— para recibir su primer Boeing 787 Dreamliner, que será la primera aeronave oficialmente incorporada a su flota.

El plan de expansión contempla que en los próximos años la compañía reciba hasta 39 Boeing 787-9, con opción a ampliar la compra a 33 unidades adicionales. Este pedido forma parte de una estrategia nacional de inversión en transporte aéreo que incluye la modernización de aeropuertos, el impulso al turismo internacional y la diversificación económica del país dentro de la llamada Visión 2030.

Una estrategia de Estado: de los hidrocarburos al turismo y la conectividad

Riyadh Air es más que una aerolínea: es un instrumento de política económica dentro del programa saudita para reducir la dependencia del petróleo. Su nacimiento responde a la meta del príncipe heredero Mohammed bin Salman de transformar al reino en un centro global de tránsito y turismo de lujo, capaz de competir con gigantes como Emirates, Qatar Airways o Turkish Airlines.

El objetivo declarado es convertir a Riad en un hub intercontinental que conecte Asia, África y Europa con vuelos de alta eficiencia y estándares de servicio premium. Para ello, se prevé una inversión pública de más de 30.000 millones de dólares en infraestructura aeroportuaria, tecnología y adquisición de aeronaves de última generación.

El nuevo aeropuerto King Salman International, actualmente en construcción, será la base principal de operaciones de Riyadh Air y aspira a recibir más de 120 millones de pasajeros anuales hacia 2030, con una capacidad final proyectada de 185 millones.


Un despegue simbólico, pero estratégico

Aunque las operaciones sin pasajeros pueden parecer un contrasentido comercial, los analistas consideran que estos vuelos de prueba cumplen una función crucial. Permiten validar sistemas operativos, entrenar tripulaciones, coordinar horarios con aeropuertos internacionales y probar rutas comerciales en condiciones reales.

Además, la aerolínea está probando su identidad corporativa y su marca visual, incluyendo uniformes, protocolos de servicio y estrategias de mercadeo que acompañarán su lanzamiento definitivo. Cada vuelo actual funciona como un laboratorio para afinar detalles antes del debut oficial con pasajeros en 2026.

El CEO de Riyadh Air, Tony Douglas, exdirector de Etihad Airways, ha destacado que el enfoque actual se centra en “construir una experiencia de vuelo excepcional desde cero”, priorizando la formación, la seguridad y la consistencia del servicio antes de abrir la venta de billetes.

Competencia regional y ambición global

La entrada de Riyadh Air incrementa la competencia en un mercado dominado por las aerolíneas del Golfo. Arabia Saudita ya cuenta con Saudia, su aerolínea nacional tradicional, pero la nueva compañía nace con un enfoque más internacional y aspiracional.

Mientras Qatar Airways y Emirates han consolidado sus marcas con una oferta de lujo y una red de rutas de largo alcance, Riyadh Air pretende ofrecer un modelo híbrido, combinando tecnología de punta, sostenibilidad ambiental y experiencia personalizada. La empresa ha anunciado que sus operaciones serán 100 % digitales, con procesos automatizados para registro, embarque y atención al cliente.

Además, el gobierno saudita busca posicionar a la aerolínea como una de las más sostenibles del mundo, con una flota de bajo consumo y compromiso con cero emisiones netas para 2050.

Expectativa internacional y simbolismo nacional

En Arabia Saudita, el inicio de vuelos de Riyadh Air —aunque sin pasajeros— ha sido recibido con orgullo nacional y curiosidad global. Representa un símbolo visible del cambio de época que atraviesa el país, decidido a diversificar su economía y proyectar una nueva imagen hacia el exterior.

Los vuelos vacíos son, en el fondo, una declaración de intenciones: el anuncio de que el Reino se prepara para aterrizar con fuerza en la industria aérea mundial.

Y aunque por ahora las aeronaves despeguen sin pasajeros, los sauditas quieren dejar claro que el proyecto ya está en marcha, rumbo a un futuro en el que Riad no solo sea un destino, sino un centro global del transporte aéreo.


Referencias

Preferente.com – “Riyadh Air empieza a volar, pero sin pasajeros a bordo” (publicado el 1 de noviembre de 2025).

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.