Riesgos digitales en la movilidad eléctrica: autobuses de Noruega, Dinamarca y Reino Unido podrían ser controlados remotamente desde China


Un asunto de ciberseguridad que alerta a Europa


Redacción Mundo Agropecuario

La electrificación del transporte público avanza con rapidez en Europa, impulsada por la necesidad de reducir emisiones y modernizar las flotas urbanas. Sin embargo, esta transición trae consigo nuevos desafíos que van más allá de la infraestructura y la energía: la ciberseguridad. Según reveló Der Standard, autoridades de Noruega, Dinamarca y Reino Unido han detectado que parte de sus autobuses eléctricos suministrados por fabricantes chinos cuentan con sistemas que podrían ser accedidos o controlados de forma remota desde China.

El acceso remoto no es en sí un problema; permite actualizaciones de software, diagnósticos y soporte técnico. Pero cuando se trata de transporte público, que forma parte de la infraestructura crítica de un país, los riesgos se multiplican. Si un proveedor extranjero mantiene acceso total o parcial al sistema digital de los vehículos, la vulnerabilidad se convierte en un asunto nacional.

La preocupación radica en que estos autobuses no solo dependen de baterías y motores eléctricos, sino también de complejos sistemas digitales interconectados. Cualquier intrusión podría afectar rutas, frenados, capacidad de carga, o incluso detener la flota en momentos clave.

El acceso remoto: útil, necesario… y potencialmente peligroso

Los sistemas digitales de los autobuses eléctricos modernos permiten:

  • actualizaciones remotas del software interno
  • monitoreo del estado de la batería
  • gestión del consumo energético
  • diagnósticos automáticos de fallas
  • conexión de datos con centros de operación

Estas funciones son esenciales para la eficiencia operativa, pues reducen costos de mantenimiento y permiten intervenir fallas sin retirar los autobuses de servicio. No obstante, esa misma conectividad abre una puerta para manipulaciones no autorizadas.

Autoridades de Noruega, Dinamarca y Reino Unido confirmaron que algunos modelos importados desde China poseen canales de acceso directo que permitirían a los fabricantes tener control sobre funciones del vehículo. En el peor escenario, estos accesos podrían ser explotados para interrumpir servicios o generar fallas masivas en el sistema de transporte.

La dependencia tecnológica y el debate europeo

Europa lleva años debatiendo la dependencia de proveedores asiáticos, especialmente en sectores estratégicos como telecomunicaciones, baterías y transporte. El caso de los autobuses eléctricos refuerza esa discusión: aunque los vehículos cumplen con estándares técnicos y ambientales, la autonomía digital no siempre está garantizada.

Los responsables de transporte de varios países han reconocido que no cuentan con pleno acceso al código fuente ni a las herramientas internas que controlan los sistemas electrónicos de los buses. En otras palabras, partes fundamentales del vehículo están fuera de su jurisdicción técnica.

Esto plantea preguntas críticas:

  • ¿Quién controla realmente la tecnología que mueve el transporte público?
  • ¿Qué ocurre si un país proveedor decide bloquear el acceso o activar funciones de forma unilateral?
  • ¿Podría un ataque externo paralizar una ciudad entera?

Estas inquietudes se alinean con discusiones previas sobre el uso de redes 5G y equipamiento de origen chino, donde varios gobiernos europeos han optado por restricciones para proteger su infraestructura crítica.

Impacto para la movilidad sostenible

A pesar de los riesgos, el avance hacia la movilidad eléctrica no se detendrá. De hecho, la transición hacia vehículos sin emisiones sigue siendo una prioridad en todas las capitales europeas. Sin embargo, este episodio demuestra que la sostenibilidad no puede desligarse de la seguridad digital.

El transporte eléctrico es más que un vehículo: es parte de una red que integra datos, sensores, algoritmos de optimización y sistemas de gestión en tiempo real. En este contexto, garantizar la seguridad digital se convierte en un requisito tan relevante como la autonomía de la batería o la eficiencia energética.

Expertos subrayan que las flotas eléctricas deben incorporar estándares más estrictos de ciberseguridad, incluyendo:

  • auditorías independientes de software
  • sistemas de control en manos de autoridades locales
  • protocolos de emergencia para desconectar accesos remotos
  • certificaciones digitales obligatorias para proveedores

¿Qué medidas están tomando los países afectados?

Las autoridades de Noruega, Dinamarca y Reino Unido han comenzado a evaluar alternativas para recuperar la soberanía digital de sus flotas. Algunas de las acciones consideradas incluyen:

  • limitar o bloquear el acceso remoto para ciertos componentes
  • contratar proveedores europeos para auditorías de ciberseguridad
  • exigir a los fabricantes la entrega de controles internos
  • renegociar contratos para mayor transparencia técnica

Aunque no se ha reportado ningún incidente concreto, los gobiernos no quieren esperar a que ocurra para actuar. En un mundo donde el transporte está cada vez más digitalizado, un riesgo potencial puede transformarse rápidamente en un problema real.

Un recordatorio para la modernización del transporte

El caso de los autobuses eléctricos controlables a distancia desde China deja una lección clara: la movilidad del futuro no solo debe ser limpia, eficiente y silenciosa; también debe ser segura en el plano digital. A medida que el transporte público adopta tecnologías inteligentes, los países deberán reforzar su vigilancia sobre quién desarrolla, instala y administra el software crítico.

La electrificación del transporte no puede lograrse sin cooperación internacional, pero esa cooperación debe basarse en confianza, transparencia y soberanía tecnológica. Solo así se garantizará que la transición hacia un sistema de movilidad más sostenible no comprometa la seguridad de millones de personas.


Referencias

Der Standard – Reportaje sobre accesos remotos en autobuses eléctricos en Noruega, Dinamarca y Reino Unido.
Autoridades de transporte europeas – Declaraciones sobre ciberseguridad en flotas eléctricas.
Institutos de ciberseguridad – Información complementaria sobre riesgos en infraestructura crítica.

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.