Diez Cybertrucks comenzarán a patrullar en noviembre tras una donación de un multimillonario tecnológico; 400 agentes ya fueron capacitados y crece la discusión sobre datos, autonomía y gasto público
Las Vegas pone en patrulla la mayor flota policial de Tesla Cybertruck en EE. UU.: innovación, donación privada y debate por la vigilanciaRedacción Mundo del Transporte
La Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD, por sus siglas en inglés) desplegará en noviembre la que se considera la mayor flota policial de Tesla Cybertruck en Estados Unidos. Son diez unidades con librea oficial, luces y sirenas, que llegarán a servicio activo gracias a la donación de un multimillonario del sector tecnológico. La puesta en marcha, anunciada por el sheriff del condado de Clark, Kevin McMahill, ha venido acompañada de drones en demostración, helicóptero en el aire y un mensaje con intención de marca: “Bienvenidos al futuro del patrullaje”.
El dispositivo no es menor. Según informó el departamento, unos 400 agentes ya completaron la formación para operar el nuevo vehículo, que utilizará la red pública de carga. Las unidades, de aspecto negro y blanco con la insignia de LVMPD, incorporan baterías con capacidad adicional para el uso policial y equipamiento de intervención —escopetas, escudos y escaleras— con la intención de cubrir desde labores de patrulla preventiva hasta respuesta táctica de primera línea. En un contexto de mayor escrutinio a los presupuestos públicos, la llegada por vía filantrópica acelera la entrada de un modelo disruptivo sin cargar el costo de adquisición a los contribuyentes.
El despliegue de Las Vegas se enmarca en una tendencia más amplia: agencias de seguridad en Estados Unidos y Europa ensayan vehículos eléctricos (VE) para patrulla urbana. Las promesas son conocidas: menor coste operativo por kilómetro, menos mantenimiento, mejor respuesta en aceleraciones cortas y capacidad de energía embarcada para equipos electrónicos y de señalización. En ciudades con red de carga consolidada y clima cálido, la ecuación operativa suele resultar favorable. No obstante, la adopción real en patrulla 24/7 aún está en fase de aprendizaje: el ciclo de carga en turnos rotativos, la degradación de autonomía con climatización extrema y la logística de recarga en eventos imprevistos son variables que los departamentos deben pulir.
El Cybertruck añade un componente singular. Su construcción en acero inoxidable, su masa y la geometría del chasis lo convierten en una plataforma diferente a sedanes y SUVs eléctricos ya probados en comisarías. Para LVMPD, la propuesta combina disuasión visual, gran volumen útil para equipo y par motor inmediato para persecuciones de corta distancia en entorno urbano. Además, el paquete eléctrico sobredimensionado puede alimentar durante horas radios, cámaras, balizas y terminales móviles sin tener el motor térmico al ralentí, una fuente clásica de emisiones y ruido en la flota policial tradicional.
La donación privada que posibilita la flota, sin embargo, no ha quedado exenta de debate. Organizaciones civiles como la ACLU de Nevada han expresado preocupaciones por la borrosa línea entre intereses públicos y privados, especialmente si la donación promueve una dependencia tecnológica específica o abre la puerta a intercambios de datos con el fabricante. También ponen el foco en las capacidades de vigilancia potenciales —tanto de los sensores del vehículo como de los sistemas de registro telemétrico— y en la transparencia sobre quién puede acceder a esa información y con qué fines. A ello se suma el contexto regulatorio: investigaciones federales activas sobre funciones de conducción autónoma en otros modelos de la marca alimentan la cautela pública, aunque LVMPD ha recalcado que los Cybertrucks policiales no incorporan conducción autónoma y operarán bajo control humano en todo momento.
Desde el punto de vista operativo, Las Vegas plantea el despliegue como un piloto de alto perfil más que como una sustitución total de flota. La ciudad, con gran densidad de eventos y turismo, ofrece un escenario de vitrina para evaluar visibilidad, aceptación ciudadana, rendimiento energético real, costos de ciclo de vida y tiempos de carga integrados a turnos. La elección de un diseño polarizante como el Cybertruck tiene un efecto colateral: refuerza la narrativa de modernización policial, pero también acentúa la percepción de militarización en ciertos públicos. En comunicación institucional, el éxito dependerá de cómo se midan y publiquen resultados: kilómetros de patrulla eléctrica, consumo por turno, reducción de inactividad al ralentí, disponibilidad técnica y costes de mantenimiento por vehículo al año.
En materia de seguridad y responsabilidad, la capacitación de 400 agentes es una cifra relevante. Supone que el cuerpo ha abordado protocolos específicos de VE: actuación en colisiones con baterías de alta tensión, procedimientos de remolque, aislamiento del pack eléctrico, zonas seguras para primera intervención y gestión de incendios en baterías. También anticipa que el departamento ha definido rutas de recarga preferentes y respaldo energético para evitar indisponibilidad en picos de demanda.
Mirando al mercado, el movimiento de Las Vegas reubica al Cybertruck en un terreno donde Tesla compite indirectamente con fabricantes que ya ofrecen soluciones “police ready” sobre SUVs y sedanes eléctricos. Si el ensayo resulta eficiente, podría abrir un nuevo nicho de contratos municipales. Si, por el contrario, los costos de operación, ergonomía o disponibilidad no cumplen lo previsto, el caso servirá como lección de aprendizaje para futuras licitaciones en VE policiales más convencionales.
En cualquier escenario, el hito de la mayor flota policial de Cybertrucks en el país marca un punto de inflexión simbólico. Muestra que el debate sobre la electrificación de la seguridad pública ha salido de la fase de prototipo y entra en la del servicio real, con métricas, turnos y ciudadanos al otro lado del parabrisas. La discusión ya no es si los VE pueden patrullar, sino cómo, cuánto y con qué salvaguardas de datos y derechos civiles conviene hacerlo.