Preferencia de los viajeros y ahorro climático redefinen el mapa del transporte europeo
Redacción Mundo del Transporte
El ferrocarril está ganando terreno de forma clara frente al avión en algunos de los principales corredores de transporte de Europa. Así lo expone un artículo publicado por El País, que analiza cómo, en siete grandes rutas, el tren ya se ha convertido en la opción dominante para los viajeros. El dato más elocuente es que el 82 % de los pasajeros prefiere el ferrocarril frente a los aeropuertos, un cambio de comportamiento que no solo redefine la movilidad, sino que también tiene un impacto directo en la reducción de emisiones.
Según la información recogida en el artículo, este trasvase modal supone ya un ahorro de emisiones equivalente a retirar de la circulación unos 250.000 coches durante un año, una magnitud que permite dimensionar el alcance ambiental de la preferencia creciente por el tren.
El desplazamiento del avión en siete grandes rutas
El texto de El País detalla que el fenómeno no es generalizado en todo el continente, sino especialmente visible en siete corredores estratégicos, donde el tren ha logrado superar al avión en volumen de viajeros. Se trata de trayectos en los que la alta velocidad ferroviaria, la frecuencia de servicios y la conexión directa entre centros urbanos han inclinado la balanza a favor del ferrocarril.
En estos recorridos, el avión ha dejado de ser competitivo para una parte mayoritaria de los usuarios, no tanto por una cuestión ideológica, sino por tiempos de viaje comparables, mayor comodidad operativa y una experiencia percibida como más eficiente.
El factor decisivo: la preferencia del viajero
Uno de los elementos centrales del artículo es la preferencia declarada de los usuarios. El 82 % de los viajeros opta por el tren frente al avión cuando ambas opciones están disponibles en los grandes corredores analizados. Esta elección responde, según el enfoque del texto, a una combinación de factores prácticos: menos tiempos muertos, eliminación de controles aeroportuarios prolongados y llegada directa al corazón de las ciudades.
Este cambio de hábito marca una diferencia estructural, ya que la demanda sostenida es la que termina justificando inversiones, refuerzos de servicio y políticas públicas orientadas a consolidar el ferrocarril como eje del transporte interurbano.
El impacto ambiental del cambio modal
Más allá de la preferencia de los viajeros, el artículo pone el foco en el impacto climático del desplazamiento del avión por el tren. El ahorro de emisiones asociado a estas siete rutas equivale, como señala El País, a 250.000 coches circulando durante un año, una referencia que ayuda a comprender la dimensión del beneficio ambiental.
Este dato sitúa al ferrocarril como una herramienta concreta y medible para la reducción de emisiones en el sector transporte, uno de los ámbitos con mayor peso en el balance climático europeo. No se trata de una proyección teórica, sino de un efecto ya observable derivado de decisiones reales de movilidad.
Infraestructura y conectividad como claves del éxito
El artículo subraya que este avance del tren no es casual. Está directamente relacionado con la existencia de infraestructuras ferroviarias competitivas, especialmente líneas de alta velocidad que conectan grandes áreas metropolitanas. Allí donde el tren ofrece frecuencias elevadas y tiempos ajustados, el avión pierde atractivo.
La conectividad directa entre centros urbanos aparece como un factor decisivo. Mientras el transporte aéreo exige desplazamientos previos y posteriores a aeropuertos, el ferrocarril permite una movilidad puerta a puerta más eficiente, lo que refuerza su posición en distancias medias.
Consecuencias para el sector aéreo
Aunque el artículo no plantea un declive general del transporte aéreo, sí deja claro que en estos corredores concretos el avión ha perdido protagonismo. Esto obliga al sector a replantear su papel en trayectos donde el tren resulta claramente más competitivo.
El fenómeno descrito no implica la desaparición de los vuelos, pero sí una reorientación de la oferta, especialmente en rutas donde la demanda se ha desplazado de forma estructural hacia el ferrocarril.
Un cambio alineado con las políticas climáticas
El análisis publicado por El País encaja con los objetivos climáticos europeos, que buscan reducir las emisiones del transporte mediante el fomento de modos más eficientes. El éxito del tren en estos siete corredores muestra que, cuando la infraestructura y el servicio acompañan, el cambio modal se produce de manera natural, impulsado por la elección del usuario.
En este sentido, el artículo presenta el ferrocarril no como una alternativa teórica, sino como una solución ya operativa, capaz de generar beneficios ambientales cuantificables sin necesidad de imponer restricciones directas al viajero.
El ferrocarril como eje del transporte del futuro inmediato
La preferencia del 82 % de los viajeros y el ahorro de emisiones equivalente a cientos de miles de coches reflejan una tendencia consolidada, al menos en los grandes corredores analizados. El texto concluye que el tren ha dejado de ser una opción secundaria para convertirse en el modo dominante en determinados trayectos estratégicos.
Este cambio no solo redefine la competencia entre medios de transporte, sino que también ofrece una hoja de ruta clara para avanzar hacia una movilidad más eficiente y climáticamente responsable, basada en decisiones reales de los usuarios y en infraestructuras que responden a esas demandas.
Referencias
El País – “El tren se come al avión en siete grandes rutas y supone ya un ahorro de emisiones igual a 250.000 coches circulando durante un año”
https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2026-01-12/el-tren-se-come-al-avion-en-siete-grandes-rutas-y-supone-ya-un-ahorro-de-emisiones-igual-a-250000-coches-circulando-durante-un-ano.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
