En 2025, los vehículos eléctricos alcanzaron el 95,9% de las ventas en Noruega, con un mercado maduro, una infraestructura sólida y una competencia cada vez más intensa, especialmente por la llegada de marcas chinas
Redacción Mundo del Transporte
El mercado del automóvil en Noruega volvió a marcar un hito histórico en 2025. Los automóviles eléctricos representaron el 95,9% de las ventas totales, una proporción sin precedentes a escala global. Este dato confirma que el país nórdico no solo lidera la transición hacia la movilidad eléctrica, sino que se ha convertido en un caso singular donde el vehículo de combustión es ya residual en las matriculaciones nuevas.
El dominio del coche eléctrico en Noruega no es fruto de una coyuntura puntual, sino el resultado de una estrategia sostenida durante años, basada en incentivos fiscales, políticas públicas coherentes y una amplia aceptación social de la movilidad eléctrica. A la vez, el mercado entra en una nueva fase: la competencia se intensifica y las marcas chinas comienzan a ganar terreno frente a fabricantes tradicionales.
Un porcentaje que redefine el mercado automotor
Alcanzar casi el 96% de ventas eléctricas implica que el coche eléctrico ha dejado de ser una alternativa para convertirse en la opción dominante. En la práctica, los modelos con motor de combustión interna —ya sean gasolina o diésel— ocupan un espacio marginal en el mercado de vehículos nuevos.
Este nivel de penetración no se observa en ningún otro país. Incluso los mercados europeos más avanzados en electrificación mantienen cuotas muy inferiores. Noruega, en cambio, ha normalizado el uso del coche eléctrico como estándar de movilidad cotidiana.
Claves del éxito noruego
El liderazgo noruego se explica por una combinación de factores estructurales. Durante años, el país ha aplicado ventajas fiscales a los vehículos eléctricos, reduciendo o eliminando impuestos que sí gravan a los modelos de combustión. Estas medidas han hecho que, en muchos casos, un coche eléctrico resulte más asequible que uno convencional.
A ello se suma una infraestructura de recarga ampliamente desarrollada, que cubre tanto áreas urbanas como rutas interurbanas. La disponibilidad de puntos de carga rápidos ha reducido la ansiedad por la autonomía y ha facilitado el uso del coche eléctrico incluso en trayectos largos y en condiciones climáticas exigentes.
El papel del consumidor
El comportamiento del consumidor noruego ha sido determinante. La población ha incorporado el vehículo eléctrico como una solución práctica, fiable y alineada con los objetivos ambientales del país. La transición no se percibe como una imposición, sino como una evolución natural del mercado.
Además, la experiencia acumulada durante más de una década ha permitido superar reticencias iniciales relacionadas con la autonomía, el rendimiento en invierno o la durabilidad de las baterías.
Modelos líderes y preferencias del mercado
En 2025, el modelo más vendido volvió a ser el Tesla Model Y, consolidando su posición como referencia en el mercado noruego. Su éxito se explica por una combinación de autonomía, espacio interior y una red de servicios bien implantada.
No obstante, el liderazgo de este modelo ya no está exento de presión. El mercado noruego muestra una diversificación creciente de la oferta, con una amplia gama de eléctricos compactos, familiares y SUV que compiten en precio y prestaciones.
La irrupción de las marcas chinas
Uno de los cambios más relevantes del mercado es la creciente presencia de fabricantes chinos. Estas marcas han comenzado a ganar visibilidad y cuota gracias a propuestas competitivas, con vehículos eléctricos bien equipados y precios ajustados.
La “amenaza” china, tal como se percibe en el sector, no se basa únicamente en el coste, sino también en la rapidez de innovación y en la capacidad de ofrecer modelos adaptados a las demandas del consumidor europeo. En Noruega, este avance se percibe antes que en otros mercados debido al alto volumen de ventas eléctricas.
Un mercado cada vez más competitivo
La consecuencia directa de esta evolución es un aumento de la competencia. Los fabricantes tradicionales europeos y estadounidenses se enfrentan a un escenario donde ya no basta con ofrecer un coche eléctrico: deben diferenciarse en diseño, tecnología, servicios digitales y experiencia de usuario.
Noruega actúa así como un laboratorio adelantado del futuro del automóvil en Europa. Lo que ocurre hoy en su mercado anticipa tendencias que probablemente se extenderán a otros países en los próximos años.
Impacto sobre los vehículos oficiales y deportivos
La electrificación masiva también alcanza a segmentos tradicionalmente asociados a motores de combustión, como los vehículos oficiales y algunos modelos de corte deportivo. En Noruega, estos segmentos ya incorporan de forma habitual versiones eléctricas, reforzando la idea de que la transición no se limita al uso urbano o familiar.
Este cambio redefine el concepto de prestaciones y de estatus asociado al automóvil, desplazando el foco desde el sonido del motor hacia la aceleración, la tecnología y la eficiencia.
Un contraste con el resto de Europa
El caso noruego contrasta con la realidad de la mayoría de los países europeos, donde el coche eléctrico aún convive con una fuerte presencia de modelos de combustión. Las diferencias fiscales, la infraestructura de recarga y el poder adquisitivo explican parte de esta brecha.
Sin embargo, el ejemplo noruego demuestra que, con políticas coherentes y estabilidad regulatoria, es posible alcanzar niveles muy altos de electrificación en un plazo relativamente corto.
Qué anticipa el futuro del transporte
El dato del 95,9% no solo describe el presente, sino que anticipa un futuro en el que el coche eléctrico será mayoritario en otros mercados. Noruega ya se aproxima a un escenario donde las ventas de vehículos de combustión nuevos son prácticamente testimoniales.
A medida que otros países refuercen sus políticas de descarbonización, la experiencia noruega servirá como referencia técnica, económica y social para acelerar la transición.
Un mercado que ya mira más allá de la electrificación
Paradójicamente, mientras muchos países aún discuten cómo impulsar el coche eléctrico, Noruega empieza a mirar más allá de la electrificación, centrándose en la integración del vehículo en sistemas de movilidad más amplios, la gestión inteligente de la energía y la sostenibilidad del ciclo completo del automóvil.
El reto ya no es convencer al consumidor, sino gestionar un mercado eléctrico maduro, competitivo y en constante transformación.
Un referente global en movilidad eléctrica
Con casi todos los coches vendidos siendo eléctricos, Noruega se consolida como el referente mundial de la movilidad eléctrica. Su experiencia demuestra que la transición es viable cuando confluyen políticas públicas, aceptación social y una oferta tecnológica sólida.
El avance de las marcas chinas y la intensificación de la competencia añaden un nuevo capítulo a esta historia, confirmando que el mercado eléctrico no solo ha llegado para quedarse, sino que entra en una fase de madurez y disputa global.
Referencias
– Noruega es un caso diferente: el 95,9% de los coches que se venden ya son eléctricos. AutoBild España.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
