Un corredor de 24 kilómetros con islas artificiales, puentes gigantes y un túnel sumergido bajo el mar
Redacción Mundo del Transporte
China volvió a marcar un hito en la ingeniería del transporte con la inauguración del proyecto Shenzhen–Zhongshan, una infraestructura colosal de 24 kilómetros que combina islas artificiales, puentes de gran altura y un túnel sumergido de varios carriles bajo el mar. La obra, ubicada en la Gran Área de la Bahía, fue inaugurada oficialmente el 30 de junio de 2024 y representa una de las conexiones más complejas y costosas construidas hasta ahora en entornos marítimos.
Según la información publicada por Click Petróleo e Gás, el proyecto demandó una inversión total de 48,3 mil millones de dólares y fue concebido para unir directamente las ciudades de Shenzhen y Zhongshan, reduciendo de forma drástica los tiempos de viaje y reforzando la integración logística, económica y urbana de esta región estratégica del sur chino.
Una infraestructura híbrida sin precedentes
El corredor Shenzhen–Zhongshan no es un puente convencional ni un simple túnel. Se trata de una infraestructura híbrida que integra distintos tipos de soluciones constructivas para adaptarse a las condiciones del estuario del río Perla. El trazado incluye tramos elevados, segmentos atirantados, un puente colgante con torres de gran altura y un túnel submarino de gran longitud.
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es el uso de islas artificiales como puntos de transición entre el puente y el túnel. Estas islas fueron construidas mediante la colocación de cilindros de acero rellenos con arena, una técnica que permitió crear plataformas estables en medio del mar sin interrumpir la navegación existente. Desde el punto de vista del transporte, estas estructuras funcionan como nodos clave que hacen posible la continuidad del trazado.
El túnel sumergido: eje central del proyecto
El componente más complejo de la obra es el túnel sumergido de 6,8 kilómetros, diseñado para absorber gran parte del tráfico vehicular. Este túnel cuenta con ocho carriles, lo que lo convierte en uno de los más anchos de su tipo a nivel mundial. Su construcción exigió un alto grado de precisión técnica, ya que los segmentos del túnel debieron ensamblarse bajo el agua y alinearse con exactitud milimétrica.
La elección de un túnel submarino, en lugar de un puente continuo, respondió a la necesidad de mantener libre el paso de grandes embarcaciones comerciales en una de las zonas portuarias más activas de China. De este modo, el proyecto logró compatibilizar movilidad terrestre, seguridad marítima y operatividad portuaria, un equilibrio clave en un entorno de intenso tráfico.
Puentes gigantes y torres de 270 metros
Además del túnel, el proyecto incluye un puente colgante cuyas torres alcanzan los 270 metros de altura, una dimensión comparable a la de rascacielos urbanos. Estas torres sostienen tramos de gran luz que permiten salvar amplias distancias sobre el agua, reduciendo la cantidad de apoyos intermedios y minimizando el impacto en el entorno marino.
Los tramos atirantados y elevados completan el conjunto estructural, asegurando la continuidad del corredor a lo largo de todo su recorrido. Desde el punto de vista del transporte, esta combinación permite mantener altos estándares de capacidad, fluidez vehicular y seguridad, incluso en condiciones climáticas adversas.
Impacto en la movilidad regional
Antes de la apertura del corredor Shenzhen–Zhongshan, los desplazamientos entre ambas ciudades requerían largos rodeos por carretera o el uso de servicios de ferry. Con la nueva infraestructura, el tiempo de viaje se reduce de forma significativa, fortaleciendo la conectividad diaria de trabajadores, mercancías y servicios.
Este impacto es especialmente relevante en la Gran Área de la Bahía, una de las regiones económicas más dinámicas del país. Al mejorar la accesibilidad entre núcleos urbanos clave, el proyecto refuerza la integración regional y facilita la circulación eficiente dentro de un sistema metropolitano de escala continental.
Ingeniería, logística y planificación a gran escala
La magnitud del proyecto exigió una coordinación logística excepcional. La construcción de islas artificiales, el ensamblaje del túnel sumergido y la elevación de puentes de gran altura requirieron tecnologías avanzadas, equipos especializados y una planificación de largo plazo. Cada fase debió ejecutarse sin interrumpir el tráfico marítimo ni afectar de forma crítica a las actividades económicas del estuario.
Desde la perspectiva del transporte, la obra refleja la capacidad china para ejecutar megaproyectos integrados, donde la ingeniería civil, la logística y la planificación territorial convergen en una sola infraestructura. El resultado es un corredor que no solo conecta dos ciudades, sino que redefine la forma de desplazarse dentro de una región clave para el comercio y la industria.
Un símbolo del modelo chino de infraestructura
Más allá de su función práctica, el enlace Shenzhen–Zhongshan se ha convertido en un símbolo del modelo chino de desarrollo de infraestructuras. La inversión multimillonaria, la rapidez de ejecución y la complejidad técnica reflejan una estrategia orientada a anticipar necesidades futuras de movilidad, en lugar de limitarse a responder a la demanda actual.
En este sentido, el proyecto se suma a otros grandes corredores construidos en la región, consolidando a China como uno de los países con mayor experiencia en puentes marítimos, túneles sumergidos y sistemas de transporte de alta capacidad.
Referencias
Click Petróleo e Gás. “China desafía al océano con un colosal proyecto de 24 kilómetros con una inversión de 48,3 mil millones de dólares en islas artificiales, puentes gigantes y un túnel sumergido para conectar Shenzhen con Zhongshan”.
https://es.clickpetroleoegas.com.br/China-desaf%C3%ADa-al-oc%C3%A9ano-con-un-colosal-proyecto-de-24-kil%C3%B3metros–con-una-inversi%C3%B3n-de-483-millones-de-d%C3%B3lares-en-islas-artificiales–puentes-gigantes-y-un-t%C3%BAnel-sumergido-para-conectar-Shenzhen-con-Zhongshan.-MHBB01/
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
