Cierre parcial del gobierno de EE. UU. provoca cancelación masiva de vuelos y caos aéreo

La Administración Federal de Aviación ordenó reducir el tráfico en los aeropuertos más transitados del país, lo que llevó a las aerolíneas a cancelar cientos de vuelos ante la falta de personal y supervisión operativa


Redacción Mundo del Transporte

El transporte aéreo estadounidense enfrenta una de sus mayores disrupciones del año tras la orden de la Administración Federal de Aviación (FAA) de reducir el tráfico aéreo en los aeropuertos más concurridos del país a partir de este viernes. La medida responde al cierre parcial del gobierno federal que entró en vigor esta semana, y que ha obligado a suspender temporalmente parte de las operaciones del sistema aéreo nacional.

Cancelaciones en cadena

De acuerdo con datos del portal especializado FlightAware, las aerolíneas cancelaron casi 500 vuelos programados para el viernes, cifra que seguía aumentando durante la tarde del jueves conforme se extendían los efectos de la orden de la FAA.

Los aeropuertos más afectados incluyen Atlanta, Chicago, Dallas, Nueva York y Los Ángeles, centros neurálgicos del transporte aéreo de Estados Unidos. La reducción del tráfico busca aliviar la carga de trabajo en los centros de control aéreo y en el personal técnico, muchos de los cuales se encuentran suspendidos o trabajando sin remuneración debido a la paralización del gobierno.

Un impacto directo sobre los pasajeros

Las principales aerolíneas —entre ellas American Airlines, Delta, United y Southwest— comenzaron a reprogramar vuelos y ofrecer reembolsos ante la ola de cancelaciones. Miles de pasajeros se vieron afectados, con esperas prolongadas y cambios imprevistos en las conexiones internacionales.

“Estamos haciendo todo lo posible para minimizar las interrupciones, pero las restricciones impuestas por la FAA nos obligan a ajustar la operación de forma inmediata”, indicó un portavoz de American Airlines en un comunicado.

En redes sociales, los usuarios reportaron largas filas en mostradores y retrasos significativos en la gestión de equipajes, mientras el tráfico aéreo se ajusta a una capacidad reducida.

Efectos colaterales en todo el sistema

El cierre parcial del gobierno estadounidense ha dejado sin fondos a múltiples agencias federales, incluidas aquellas responsables de seguridad aeroportuaria, control de tráfico aéreo y supervisión técnica de aeronaves. Aunque los controladores aéreos y el personal esencial continúan trabajando, lo hacen bajo presión y sin certeza salarial, lo que genera un riesgo creciente de ausentismo y fatiga laboral.

El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, advirtió que la situación podría deteriorarse rápidamente si el cierre se prolonga, afectando no solo a los pasajeros sino también a las cadenas logísticas y de carga aérea.

“Cuando el gobierno se paraliza, los cielos también lo hacen. No se puede operar un sistema aéreo seguro sin el personal y los recursos adecuados”, señaló el funcionario.

Precedentes preocupantes

No es la primera vez que un cierre del gobierno estadounidense afecta el transporte aéreo. Durante el cierre de 2019, miles de vuelos experimentaron retrasos o cancelaciones por escasez de controladores, generando pérdidas millonarias para las aerolíneas y el turismo.

Los analistas temen que esta nueva paralización, de no resolverse pronto, afecte la temporada de viajes de fin de año, especialmente el fin de semana de Acción de Gracias, cuando el volumen de pasajeros alcanza su punto máximo anual.

Consecuencias económicas

La industria aérea estadounidense, que transporta a más de dos millones de pasajeros diarios, representa una parte esencial de la economía nacional. Cada día de disrupción prolongada implica pérdidas estimadas en decenas de millones de dólares por cancelaciones, reembolsos, desvíos de rutas y costos operativos adicionales.

Además del impacto directo en las aerolíneas, el cierre del gobierno detiene la aprobación de nuevos certificados de aeronavegabilidad y licencias de pilotos, lo que podría ralentizar la recuperación del sector en los próximos meses.

Incertidumbre política y presión social

Mientras el Congreso continúa sin aprobar el presupuesto federal, el cierre parcial se ha convertido en un tema de alta tensión política. Los sindicatos del sector aéreo han instado al gobierno y al Congreso a llegar a un acuerdo inmediato, argumentando que la seguridad y estabilidad del sistema aéreo no puede ser rehén de disputas partidistas.

Por su parte, la FAA reiteró que mantiene prioridad absoluta en la seguridad operacional, pero reconoció que la reducción de personal y recursos limita la capacidad de respuesta ante emergencias o eventos meteorológicos adversos.

Riesgo de una tormenta perfecta

Con aeropuertos saturados, miles de pasajeros varados y una red de control aéreo funcionando al límite, Estados Unidos enfrenta una tormenta perfecta en su infraestructura aérea. Si el cierre gubernamental se prolonga, el sistema podría entrar en una fase de disfunción progresiva, con consecuencias no solo económicas, sino también en la confianza de los viajeros y la imagen del país como referente en seguridad aérea.


Referencias

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.