Transporte Aéreo

China lleva el TMS-10 hacia las pruebas de vuelo supersónico

septiembre 22, 2026 · Redaccion MdT

El demostrador del Laboratorio Tianmushan entra en su fase final de ensamblaje con el objetivo de validar un crucero de Mach 2 y tecnologías para reducir el estampido sónico


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

China avanza hacia una nueva etapa en el desarrollo de la aviación civil supersónica con el TMS-10, un demostrador tecnológico del Laboratorio Tianmushan que ha entrado en la fase de ensamblaje final e integración de sistemas. El programa prevé realizar antes de finalizar 2026 una prueba de vuelo destinada a alcanzar y mantener velocidades supersónicas.

El proyecto, desarrollado por la institución con sede en la provincia china de Zhejiang y respaldada por la Universidad de Beihang, busca validar tecnologías que puedan aplicarse posteriormente a aeronaves comerciales de alta velocidad. Entre los objetivos se encuentran alcanzar un crucero de Mach 2 y reducir uno de los principales obstáculos históricos para este tipo de transporte: el estampido sónico.

El TMS-10 se incorpora así a una nueva generación de iniciativas que intentan recuperar el transporte supersónico de pasajeros mediante soluciones diferentes a las utilizadas durante la era del Concorde. En Mundo del Transporte ya se ha abordado la nueva carrera por desarrollar aviones supersónicos para rutas comerciales, una competencia tecnológica que involucra proyectos en distintos países.

Un demostrador diseñado para alcanzar Mach 2

El programa TMS-10 está concebido para estudiar una configuración aerodinámica capaz de funcionar eficientemente tanto a velocidades supersónicas como subsónicas. El diseño apunta a un crucero de Mach 2, mientras que para las fases subsónicas se plantea una velocidad de aproximadamente Mach 0,95.

El Laboratorio Tianmushan ya completó trabajos de diseño aerodinámico, ensayos en túnel de viento, desarrollo de las leyes de control de vuelo y fabricación de la estructura. El demostrador se encuentra ahora en ensamblaje final e integración, pasos necesarios antes de iniciar la siguiente fase de ensayos.

La evolución del proyecto se produce en un momento de intensa innovación aeronáutica, en el que fabricantes y centros de investigación exploran configuraciones, materiales y sistemas de propulsión diferentes. Otro ejemplo es el Phantom 3500 y su apuesta por el flujo laminar en la aviación ejecutiva, aunque se trata de un concepto con objetivos y prestaciones distintos a los del TMS-10.

La reducción del estampido sónico será una prueba decisiva

Al superar la velocidad del sonido, una aeronave genera ondas de choque que pueden producir un fuerte estampido perceptible en tierra. Esa característica ha condicionado durante décadas las posibilidades de operar vuelos supersónicos sobre áreas pobladas y constituye uno de los principales desafíos que el equipo del TMS-10 pretende abordar.

La futura prueba supersónica deberá evaluar no solamente la capacidad del demostrador para atravesar la barrera del sonido y mantener un vuelo estable, sino también el comportamiento del estampido sónico. Asimismo, servirá para comprobar el control durante el régimen transónico y la integración aerodinámica entre la aeronave y su sistema de propulsión.

La importancia de este problema quedó especialmente asociada a la experiencia del Concorde. La historia operacional de aquella aeronave, incluida la etapa final del programa Concorde y su retirada del servicio, continúa siendo una referencia para comprender las dificultades técnicas, económicas y operacionales de la aviación comercial supersónica.

Un modelo a escala ya completó su primer vuelo

El programa cuenta con experiencia previa en vuelo. El 30 de junio de 2025, un demostrador a escala 1:18 basado en la configuración del TMS-10 realizó una prueba de baja velocidad en el aeropuerto de Dingzhou, en la provincia de Hebei.

Ese modelo, construido en fibra de carbono, tenía una masa máxima de despegue de 12,5 kilogramos, una longitud de 2,9 metros y una envergadura de 1,5 metros. Equipado con dos ventiladores eléctricos carenados de alta velocidad, permaneció en vuelo durante aproximadamente dos minutos y 50 segundos, alcanzó una altitud máxima de 241 metros y llegó a 46 metros por segundo, por debajo de Mach 0,2.

El objetivo de aquel ensayo no era alcanzar velocidades supersónicas. La prueba permitió verificar aspectos fundamentales de despegue, aterrizaje, estabilidad y control antes de avanzar hacia un demostrador más exigente. Este proceso escalonado es habitual en programas que deben validar nuevas configuraciones antes de someterlas a condiciones de vuelo de mayor velocidad.

De Pekín a Shanghái en unos 30 minutos es todavía una proyección

Una de las posibilidades asociadas al desarrollo es reducir drásticamente los tiempos de desplazamiento entre grandes ciudades chinas. A una velocidad de crucero de Mach 2, una futura aeronave derivada de estas tecnologías podría cubrir en aproximadamente 30 minutos de vuelo la distancia entre Pekín y Shanghái, dos de los principales centros económicos del país.

Sin embargo, ese tiempo no corresponde a un servicio comercial actualmente disponible ni a una capacidad ya demostrada por el TMS-10. Se trata de una proyección vinculada a una eventual aplicación de la tecnología supersónica si el programa supera las etapas de desarrollo, pruebas, certificación y posterior incorporación a una aeronave destinada al transporte de pasajeros.

La reducción de los tiempos interurbanos también está impulsando innovaciones fuera de la aviación. Sistemas terrestres de muy alta velocidad, como el tren Maglev japonés que ha superado los 600 km/h, muestran cómo distintos modos de transporte compiten tecnológicamente por acortar los viajes entre grandes áreas metropolitanas.

El programa apunta inicialmente a la aviación ejecutiva

El Laboratorio Tianmushan ha completado además el diseño general de un avión ejecutivo supersónico previsto para transportar entre 10 y 15 pasajeros. El concepto está orientado a viajes de negocios y turismo de alta gama y pretende combinar el crucero supersónico de Mach 2 con operaciones subsónicas cercanas a Mach 0,95.

Este enfoque sitúa inicialmente la tecnología en un segmento distinto al de los grandes aviones comerciales de pasajeros. La aviación ejecutiva se ha convertido en un terreno de experimentación para nuevas configuraciones aerodinámicas y tecnologías destinadas a mejorar velocidad y eficiencia antes de considerar aplicaciones de mayor capacidad.

China también desarrolla otras líneas de innovación en el transporte aéreo. Entre ellas figura la experimentación con sistemas de propulsión aeronáutica basados en hidrógeno, reflejo de una industria que trabaja simultáneamente en velocidad, eficiencia y nuevas fuentes energéticas.

La prueba supersónica marcará el siguiente paso del TMS-10

El paso decisivo será el ensayo previsto antes de que termine 2026. Allí deberán comprobarse en condiciones reales varias de las características que hasta ahora han sido desarrolladas mediante diseño, simulaciones, túneles de viento y vuelos a baja velocidad.

Superar esa etapa no significará la entrada inmediata de un avión supersónico chino en servicio comercial. El desarrollo de una aeronave de pasajeros exige posteriormente procesos adicionales de ingeniería, ensayos, seguridad y certificación. El TMS-10 cumple por ahora la función de demostrador para determinar si las soluciones propuestas pueden proporcionar vuelo supersónico estable con niveles de estampido compatibles con las aspiraciones del programa.

Fuentes referenciales:
La Razón
AviNews

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