El análisis compara flotas, plantillas y resultados entre 2022 y 2025, e incorpora las emisiones de CO₂ para evaluar el desempeño de cada compañía.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.
Un estudio de Julio Lozano-Ramírez y Manuel Arana-Jiménez, de la Universidad de Cádiz, analizó la eficiencia de 70 aerolíneas europeas entre 2022 y 2025. Su pregunta central es cómo se relacionan los recursos de cada compañía —empleados y aviones— con los vuelos, pasajeros e ingresos que obtiene, teniendo en cuenta también sus emisiones de CO₂.
La investigación llega después de la recuperación del tráfico aéreo europeo. Eurocontrol registró 11,12 millones de vuelos en 2025, un 4 % más que en 2024 y ligeramente por encima del total anterior a la pandemia. Ese crecimiento describe la actividad de la red, pero no permite determinar por sí solo qué aerolíneas utilizan mejor sus recursos.
Cómo se comparó a compañías de distinto tamaño
Los investigadores utilizaron un método de análisis comparativo conocido como DEA. Esta técnica permite evaluar aerolíneas con flotas y modelos de negocio diferentes según los recursos que emplean y los resultados que consiguen. Una compañía grande puede transportar muchos pasajeros sin situarse necesariamente entre las más eficientes de la muestra; una pequeña puede alcanzar un buen desempeño relativo.
El estudio examina de forma conjunta empleados, aeronaves, vuelos, pasajeros, ingresos y emisiones. Por ejemplo, la cantidad de frecuencias ofrecidas en una ruta, como los hasta 14 vuelos semanales anunciados por Iberia entre San Juan y Madrid, describe la oferta de transporte, pero no basta por sí sola para medir la eficiencia de toda la aerolínea.
Los autores advierten que su evaluación tiene un alcance definido: no clasifica a las compañías por puntualidad, precio de los billetes, comodidad o satisfacción de los pasajeros. Sus resultados muestran cómo se sitúa cada aerolínea frente a otras de la muestra bajo las variables seleccionadas.
La eficiencia aparece en distintos modelos de aerolínea
En 2022, 20 de las 70 compañías integraban el grupo de referencia de mayor eficiencia relativa. La cifra subió a 22 en 2023 y a 28 en 2024, antes de situarse en 27 en 2025. Diecisiete aerolíneas permanecieron en ese grupo durante los cuatro años.
Entre las compañías que mantuvieron esa posición figuran Ryanair, Iberia, KLM, Turkish Airlines, easyJet, Wizz Air, Binter Canarias y La Compagnie. La variedad del grupo muestra que ningún tamaño o modelo comercial garantiza, por sí mismo, un mejor aprovechamiento de los recursos.
Ryanair ocupó la primera posición de la clasificación en 2022. La Compagnie la encabezó entre 2023 y 2025, mientras Iberia y Turkish Airlines también aparecieron habitualmente en los primeros puestos. Esas posiciones corresponden a los criterios del estudio y no deben interpretarse como una valoración general de la calidad del servicio.
La mayoría mejoró entre 2022 y 2025
Al comparar el comienzo y el final del periodo, los investigadores encontraron que 50 aerolíneas, el 71,4 % de la muestra, mejoraron su posición. Otras 18 terminaron prácticamente en la misma situación y dos empeoraron. Mejorar, sin embargo, no significa necesariamente haber alcanzado el grupo de referencia: algunas compañías redujeron su distancia respecto a él, pero aún presentaban margen de mejora en 2025.
Norse Atlantic Airways pasó de ser la compañía más alejada de las mejores referencias en 2022 a incorporarse a ese grupo en 2024 y mantenerse allí en 2025. British Airways, Enter Air, TUI Airways y Air Nostrum también llegaron al grupo de referencia al final del periodo.
Las decisiones sobre la flota ayudan a entender por qué comparar aerolíneas exige mirar más allá de sus vuelos totales. Un avión diseñado para conexiones excepcionalmente largas, como el A350-1000ULR desarrollado para las futuras rutas de Qantas, responde a condiciones operativas distintas de las de una aeronave destinada a trayectos más cortos. Ese proyecto sirve como contexto sectorial; no forma parte de la clasificación europea del estudio.
Las emisiones modifican la evaluación
Incorporar el CO₂ al análisis cambió de forma apreciable la clasificación respecto de una comparación que lo excluyera. Para los autores, esto demuestra que observar solo vuelos, pasajeros e ingresos ofrece una imagen incompleta del desempeño de las compañías.
El resultado tampoco identifica automáticamente a la aerolínea «más verde». Una empresa puede registrar emisiones absolutas elevadas por el tamaño de su operación y, al mismo tiempo, mostrar un uso eficiente de sus recursos según el método aplicado. La investigación evalúa esas variables en conjunto, dentro de una muestra concreta.
La industria sigue explorando cambios técnicos para reducir el consumo. El proyecto Phantom 3500, que apuesta por el flujo laminar, ilustra una de esas líneas de desarrollo, aunque los beneficios previstos de una aeronave en proyecto no deben confundirse con resultados comprobados en la operación de las aerolíneas estudiadas.
La principal utilidad de la comparación es señalar dónde podría mejorar cada compañía. Una puede necesitar revisar cómo emplea su flota; otra, los resultados que obtiene con su plantilla o sus aviones; y otra, la relación entre su actividad y sus emisiones. El aumento de vuelos europeos aporta el contexto del sector, mientras el estudio examina qué consigue cada aerolínea con los recursos que utiliza.
Fuentes referenciales:
The Conversation
Estudio publicado en Research in Transportation Economics
Eurocontrol: cifras de la aviación europea en 2025


